SPANISH SUMMARY

El tren viene cuando tú misma construyes las vías

La fecha era 28 de febrero de 2008. Mi esposo y yo llegábamos a la casa después de una fiesta. Nosotros habíamos estado juntos por seis años y casados por cuatro. Hacía seis meses nos habíamos mudado a México por una gran oportunidad de empleo que le habían ofrecido. Renuncié a gran parte de mí, acepté ir con él y dejar atrás mi trabajo corporativo, vida y amigos.

“Esto no va a funcionar.” – dijo mi esposo.

Me tomó unos minutos para entender que él estaba hablando de nuestro matrimonio. Fue como si me arrollara un camión. Estaba en un país extranjero, mi matrimonio acabara de desmoronarse, mi corazón estaba roto, mi familia se encontraba a 4.600 millas, y no tenía trabajo.

Después de tres días de una montaña rusa de emociones, una cosa estaba clara: aquél, ya no era un marido en quien yo podía confiar. Yo intenté muchas veces hablar con mi marido y entender lo que estaba pasando y por qué él quería poner fin al matrimonio. No sólo él no estaba dispuesto a hablar, pero tan poco dio cualquiera indicación de sus sentimientos. Él estaba cerrado; estaba teniendo un amorío; ya no lo escondía, pero tampoco lo admitía. Se pasaba la mayor parte del tiempo fuera de la casa.

Entonces fue cuando sucedió, un momento de claridad absoluta y aceptación: ¡lo que pasa, conviene! Debía confiar, si eso estaba pasándome, había una razón, había una lección, y era para mi propio crecimiento. Yo iba a tener tiempo más tarde para llorar la pérdida de mi matrimonio y mis sueños, pero por ahora yo tenía que cuidar de mí y cambiar mi situación. Entré en el modo de resolución de problemas. Mis prioridades eran: obtener un divorcio, encontrar un lugar para vivir y conseguir un trabajo.

Primero, llamé a mis amigos más cercanos y a los miembros de mi familia. En cada conversación que tuve, me abrí y dejé que me ayudaran. Acepté lo que ellos podían darme.

Imaginé mi vida después del divorcio, en una nueva ciudad, con un nuevo trabajo, una segunda oportunidad, un nuevo comienzo, dolida pero más sabia. Mejor preparada para soportar los desafíos de la vida.

Y me di cuenta que mi vida no estaba equilibrada, me había aislado, había dejado mucho detrás. Subestimé cuan fundamental era para mí una vida equilibrada con familia, amigos y trabajo.

A mediados de abril, las piezas comenzaron a encajar en su lugar. Llegamos a un acuerdo con el divorcio. Hacia fines de abril, fui seleccionada para algunas entrevistas. Los empleos en los que estaba más interesada estaban en Chicago, y ninguno ofrecía traslado.

En mayo, viajé a Chicago para buscar un lugar donde vivir, y para tener algunas rondas de entrevistas finales.

Durante aquella semana en Chicago, un día después de que mi divorcio había sido finalizado en la corte, yo estaba en la oficina de la inmobiliaria dueña del apartamento que había elegido. Mientras revisaba el contrato de alquiler, recibí una llamada, era la oferta del trabajo que yo más deseaba.

El 13 de junio de 2008, comencé a trabajar en Chicago como Consultora Internacional. Mi pasión, dedicación, y creatividad fueron la base para el desarrollo de mi carrera. Ser latina me hacía diferente, llamativa, y notada.

Desde allí, continué progresando; miré cada desafío como una oportunidad de marcar la diferencia, aprender y prosperar. Aconsejé a personas que se sentían fuera de lugar. Me aseguré de que supieran que está bien ser diferente. Yo siempre encuentro tiempo para las personas que necesitan de inspiración o de mentores. Todavía pido ayuda cuando la necesito y continúo desafiándome a mí misma para seguir mejorando.

Aprendí que siempre hay opciones, sigue abriendo puertas y los caminos aparecerán. Elegir mantenerse a salvo en los confines de nuestra zona de confort puede retenernos. Confía en que hay una lección en todo lo que se presenta, y aprende. Lo más importante, permítete ser tú misma, auténtica y abierta.

He aprendido que nuestras experiencias son el comienzo. Lo que hacemos con esa experiencia es más importante. ¿Permitiremos que lo que nos pase limite nuestra confianza en nosotras mismas? ¿O permitiremos que eso nos haga mejores, más sabias y aptas para crear más posibilidades para nosotras mismas, los demás y nuestra comunidad?