SPANISH SUMMARY

“He aprendido a aceptar el miedo como parte del cambio."

La primera vez que pensé en escribir sobre mi experiencia como empresaria en Chicago, pensé dedicárselos a los que habían quedado en mi ciudad natal de Barranquilla, Colombia; especialmente a  mi madre, porque ella hizo que yo creyera en mis grandes habilidades y virtudes.

Ella me decía, “No tengas miedo a las dificultades, no te dejes vencer. Pon tu confianza en Dios, porque él siempre estará contigo.

Llegué a Chicago, USA en el 2010. Vine a esta mágica y encantadora metrópolis con una maleta llena de sueños y cierta incertidumbre acerca de lo que me esperaba, pero mi corazón estaba listo para avanzar.

Comencé como instructora empresarial de la Fundación Conciencia, creada por mi prima Mercedes; a quien le estoy sumamente agradecida   a ella por compartir conmigo sus increíbles conocimientos y sus experiencias.

En Chicago, los días fueron pasando y comencé a sentirme inquieta. No estaba trabajando de manera constante y a eso le sumaba la adaptación a otra cultura, y la barrera del idioma.

En varias ocasiones sentí deseos de volver a Colombia, pero no pude. Sentía demasiada pasión por lograr mis metas y sueños.

Decidí crear un proyecto relacionado con mi profesión (la comunicación social y periodismo) y mi forma de pensar (vivir para servir).

Me di cuenta que habían muchos fascinantes latinos en esta diversa esfera que habían creado cosas extraordinarias, pero nadie sabía quiénes eran o qué hacían porque los medios no los estaban representando.

Empecé a cuestionarme acerca de cómo podría hacerlo con todas mis limitaciones, sin conocer a nadie y sin tener dinero entre otras cosas.

Un nuevo horizonte

Conocí a una chica colombiana durante un curso de inglés, le comenté de mis planes durante mi estadía en Chicago. Me presentó a su pareja y nos reunimos a dialogar sobre el sueño que quería seguir.

Decidimos comenzar una compañía de medios digitales. Sin embargo, no teníamos ningún equipo adecuado para audiovisuales, compartimos los costos de una cámara, dos micrófonos y un programa de software.

Nos pusimos de acuerdopara entrevistar a loscorredores de la Maratón de Chicago y creamos  un logotipollamado. “ChicagoLatino TV.”

El día de la maratón finalmente llegó. Entrevistamos, filmamos y tomamos fotos. La producción fue muy básica. Esta experiencia nos enriqueció y cargamos los videos en las redes sociales.

El proyecto no estaba produciendo ningún dinero; empecé a sentir miedo y tristeza, me repetí a mí misma una y otra vez “vamos a continuar”, ” sigue adelante”, “Chicago no puede ser más grande que tú.”

Una nueva historia

Un lunes, 12 de diciembre del 2011, mi ex socia me llamó y me comunicó que no podía continuar la sociedad.

Había muchas preguntas que pasaron por mi cabeza. ¿Cómo voy a continuar? ¿Cómo podre conseguir el dinero para pagar la participación en la inversión? Decidí cambiar mi historia.

Una empresa necesita un líder que se mantenga firme, incluso después de haber sido desalentado.

Mi padre decidió invertir en el proyecto y comencé a cubrir eventos a profesionales en Chicago, así como en todo Illinois.

Trabajé con recién Graduados en este rubro que creyeron en el Proyecto.

Pudimos comprar nuevos equipos técnicos y reclutamos nuevos talentos con potencial fenomenal. A partir de ahí, la vida se convirtió en una intensa lucha para enfrentar lo desconocido y soportar la frustración de la inseguridad económica y la vida sin un salario fijo mensual.

He aprendido a aceptar el miedo como parte del cambio. En junio del 2013 finalmente obtuvimos una propuesta de entrar en una red de televisión, Mundo Fox.

Nos ofrecieron un programa matutino. Sin embargo, podíamos preservar nuestra plataforma digital, que ha estado en el mercado desde hace tres años.

Por otra parte, la formación de nuestra empresa de producción de vídeo, Chicago Latino Productions Inc. va creciendo.

A lo largo de este viaje, lo mejor de todo ha sido el haber conocido a grandes personas en diferentes ámbitos de la vida y los amigos que me han ayudado a llegar a donde estoy hoy.

Ahora, ¡el viaje continúa!